Ponerse en el lugar de otros siempre fue la especialidad de Soki. Inclusive el día de su cumpleaños cuando todo parecía que estaba a punto de echarse a perder.
Oinka es una kukita un poco atolondrada que no sabe convivir con otros. Junto a su maestra y sus compañeros pensarán algunas reglas y aprenderán cuanto nos ayudan para llevarnos bien con los demás.
Luego de haber destruido por descuido un proyecto de ciencias de su hermano, Binki deberá enfrentar la culpa que esto le genera. No le resultará fácil; pero, sin duda, peor será permanecer en silencio y permitir que culpen a su perro Tufo, por algo que él no hizo.
Frola no encuentra nada especial en ella y esto la hace sentir muy triste. Su hermana Frusti la ayudará a entender lo importante que es conocerse y, así, poder valorarse a sí misma.
Para Frusti lo más importante era llegar a ser la actriz principal del acto del colegio. Trabajó con esmero para lograrlo. ¿Cómo se sentirá cuando descubra que no fue la elegida?
Makana no puede contener sus ganas de hacer travesuras y esto hace que termine en problemas cada dos por tres. Lamentablemente, no midió las consecuencias de su última travesura y, por ello, alguien resultó herido.
A veces, sin querer, nos metemos en problemas. En esta historia, los kukitos tendrán que enfrentar un gran lío, y ver de qué manera podrán resolverlo entre todos.
Hay muchas maneras de demostrar el cariño que sentimos por nuestros seres queridos. Chufi cuidará y mimará a su abuelito que está enfermo, como tantas veces Cleto lo hizo con él.